Alguna vez tenía que ocurrir y un ganador nato como Ferrero no estaba a gusto con su situación actual de lesiones y partidos buenos de forma aislada.

Le llamaban el mosquito en sus inicios supongo que por su cuerpo tan fibrado, pero lo que escondía en su tenis eran golpes de una potencia tremenda.

Su explosión fue en el ATP de Mallorca en 1999 ganando a Corretja en la final, en esa época su saque era de efecto, hacía un primero-segundo típico de la tierra batida pero su derecha era magnífica, llevaba una velocidad tremenda, buscaba la bola cuando subía, incluso saltaba si era preciso inclinando muy bien el cuerpo hacia adelante. El revés a dos manos era muy preciso, tenía todas las direcciones y creo sorprendió tanto en esa final ante Corretja porque utilizaba su revés como si fuese una derecha, buscando ganadores constantes.

Luego en el año 2000 llegando a las semifinales de Roland Garros, perdiendo 6/3 en el quinto set ante Gustavo Kuerten, en una semifinal llena de tensión y electricidad traspasó las fronteras del deporte y fue reconocido en todo el mundo. A finales de ese mismo año siempre quedará para España esos dos partidos que ganó en la final de Copa Davis ante Australia, los derrotados fueron Rafter y Hewitt.

Esos triunfos lo auparon a más éxitos con finales memorables en el año 2001 como la del Godó ante Moya 7/5 en el quinto set y ganando en Roma al número 1 mundial Kuerten 6/2 en el quinto set.

En el año 2002 da un paso más en su constante evolución, logra una notable mejoría en el saque, ahora sí que tiene un primer saque potente para lograr una notable mejoría en las pistas rápidas. Gracias a esa mejoría del saque, adquiere confianza en la volea para terminar los puntos y sorprender a los rivales cuando se quedan en el fondo de la pista para defenderse.

La dejada fue otro golpe que adquirió una gran notoriedad en Roland Garros 2002, final que perdió ante un sublime Albert Costa. Esa final que parecía minaría la moral de Ferrero lo único que hizo fue motivarlo más todavía para seguir su camino y a final de año jugar una memorable final ante Hewitt en la Copa de Maestros perdiendo 6/4 en el quinto set, pero remontando un 2 sets a 0 que parecía definitivo, esa finalísima jugada en pista rápida cubierta demostró todas las mejorías cosechadas.

2003 Fue su año mágico, campeón en Roland Garros, logrando la tierra prometida que soñaba desde niño, finalista en Us Open donde logra situarse como número 1 mundial, final de Copa Davis con España jugando en Australia y sobre hierba dos tremendos partidos a 5 sets ante Hewitt y Philippoussis, perdió los dos partidos pero dando la cara y dejándose las piernas y el alma en la pista, ese desgaste le pasó factura en el año 2004, año en el que llegó a las semifinales de Australian Open aun estando físicamente tocado, pero era tan bueno tenía tanta potencia desde el fondo de pista, que sin estar fino podía llegar a semifinales de un Slam.

Ganador de casi todos los mejores torneos de tierra batida del mundo Roland Garros, 2 Montecarlo, Roma, Conde de Godó etc. Campeón también en pista dura cubierta Madrid en una memorable semifinal ante Federer, Dubái, Hong Kong en otra tremenda final ante Moya.

A parte de todos sus títulos, para el recuerdo de Ferrero me quedo con la sensación de que siempre podía jugarle de tú a tú a cualquiera de sus rivales, siempre jugó ganador en sus grandes años y aunque perdiera jugaba al ataque, por eso era tan respetado en el circuito. Otra cosa que dejará para el recuerdo es su golpeo de bola tanto derecha como revés, era magnífico, el sonido de sus golpes era música celestial, esa constancia de golpes y sonido solo pueden tenerla los grandes campeones y Juan Carlos Ferrero es uno de ellos.

ANTONIO DOMÍNGUEZ
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