Finalmente se consumó el deseo de todos los británicos, de una potente nación. Andy Murray ganó a Novak Djokovic número 1 mundial por 6/4-7/5-6/4, el serbio con claros síntomas de cansancio físico y mental no pudo en todo el partido enlazar más de 2 juegos seguidos a buen nivel.

Se comprobó desde el principio que Murray junto al mítico Ivan Lendl había preparado mejor la táctica de la final, un partido de puntos largos, jugando a la contra con sus famosas recuperaciones de puntos imposibles y potente primer saque.

Desde el principio se nota que Djokovic no está cómodo, juega con los brazos muy tensos, rígidos, la bola no termina de ir todo lo rápido que debería. Se suceden breaks y el serbio hace jugadas saque-red para sorprender, el problema es que en la red no es contundente y vuelven los partidos importantes en los que Djokovic vuelve a tener problemas en los smash.

El octavo juego ha sido tremendo, puntos largos de mucho desgaste alternados para uno y otro jugador. Esos puntos de tanto golpeo en los que Murray muestra la superioridad táctica hacen que Djokovic comience a desesperarse, el 6/4 es tremendamente largo para ser jugado en hierba, 59 minutos.

Murray está demostrando tener las ideas muy claras, encuentra mejor las líneas en los puntos de fondo logrando llevar la iniciativa, es curioso porque Djokovic tiene golpes más potentes, pero parece mentalmente bloqueado, no reacciona rápido, no termina de leer bien el partido, busca demasiado el contrapié en vez de simplificar y cambiar direcciones continuamente para cansar de verdad a Murray.

El inicio del segundo set da un vuelco considerable, Djokovic se adelanta 4/1 con un ritmo constante en sus golpes de fondo, ahora sí que mueve la raqueta rápido, vuelve a tener aceleración en sus golpes, pero se queda estancado en el 4.

Murray parece recuperado y remonta punto a punto para desesperación del serbio que siente como el partido lo domina el británico, 6/5 Murray con un último juego del set en el que Djokovic prácticamente lo ha tirado, algo inaceptable en una final de Grand Slam.

Da la sensación que Djokovic está pagando en exceso el tremendo desgaste de la semifinal, pero en el 3º set cuando Murray se adelanta 2/0 los nervios le atenazan al sentirse demasiado cerca y de forma fácil al soñado título.

Ahora es 4/2 Djokovic con un aumento claro de golpes ganadores, pero como ocurrió en el segundo set, se queda estancado en el 4, se paraliza y deja que Murray logre el 6/4 definitivo.

El final del partido es una exhibición de Murray con unos puntos en carrera tremendos haciendo pasantes jaleados por el público, llegando a dejadas, frenando y corriendo hacia atrás para devolver los globos, el público enloquece y Murray se anima cada vez más.

El final del partido son dos estados de ánimo completamente diferentes, el del serbio que no logra enlazar buen tenis con continuidad y luego está Murray ligero de piernas y rápido con la raqueta. El último juego ha sido grandioso, saca Murray para la eternidad, se adelanta 40-0, pero Djokovic remonta los tres puntos de partido a su manera, restando muy profundo, jugando un tenis valiente y agresivo, quiere dejar su marca aunque pierda el partido.

Una vez llegados al 40-40, se suceden unas maravillosas dejadas, contradejadas, la pista más sagrada y pura del mundo tiembla de emoción ante la posible coronación del nuevo Emperador, del Rey verdadero que buscaba y ansiaba todo el Reino Unido.

Ha sido un final magnífico, de una calidad, belleza e intensidad que será recordada para siempre y tenía que ser en la pista de tenis más conocida y deseada del mundo y en el torneo donde nació este maravilloso y mágico deporte.

Andy Murray estará a partir de ahora en el corazón y pensamiento de todos los británicos, será condecorado con todos los honores y su foto besando el tesoro dorado más valioso del mundo será un recuerdo imborrable, para siempre, ni el agente secreto James Bond podrá ahora competir contra Murray, Andy Murray.

ANTONIO DOMÍNGUEZ
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