Ganaron los favoritos de distinta forma, por un lado Djokovic jugando un partido muy largo y dejando síntomas de fatiga mental ante un gran Wawrinka imperial en el primer set recordando los motivos por los que ganó a Murray.

Sorprendía ver como el suizo estaba atacando con golpes ganadores mientras Djokovic jugaba retrasado de la línea de fondo, solo su fuerza mental, la utilización de ángulos para sacar de la comodidad a Wawrinka y alguna duda del suizo que no está acostumbrado a jugar en una ronda tan decisiva de un major, hacen posible que el serbio logre ganar el partido.

Se nota el cansancio mental de Djokovic en sus gestos, miradas a la grada, impaciencia por acabar los puntos, no son buenas señales y por eso sufre tanto ganando en 5 sets.

Para el recuerdo el 2/1 del 5º set, un juego interminable de 21 minutos con puntos largos, disputados, mucho revés a una mano contra dos manos, pero ahí en la zona caliente del partido, aunque el serbio no esté fino los rivales tienen que jugar muy bien para ganar y a Wawrinka empezó a fallarle el físico después de ese interminable juego. El estatus del ranking salió a la luz.

Por la otra parte del cuadro, Nadal venció a Gasquet en tres sets con menos brillantez de la ofrecida en partidos anteriores, se enredó un poco en el segundo set, llegando al tie break, pero como suele ocurrir en los Nadal-Gasquet, el francés gana los puntos espectaculares y técnicos, mientras el español gana los partidos que es realmente lo importante. El francés tiene una barrera mental en las rondas finales y ante ciertos rivales, aunque poco a poco está logrando mejoras importantes, pero ante el infernal ritmo de bola que ofrece Nadal todavía no le llega a Gasquet.

Los dos primeros tenistas del mundo llegan a la final en distinto estado de forma, pero un Djokovic-Nadal siempre guarda detalles importantes.

ANTONIO DOMÍNGUEZ

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